Botsuana lo cambió todo.
Poco después surgió la oportunidad de llevarse un Unimog en un viaje a Botsuana, precisamente en la temporada de lluvias, cuando las condiciones son impredecibles e implacables. Difícilmente se podría haber probado un vehículo en condiciones más duras. Además, les acompañaba un gran vehículo todoterreno de confianza, que la familia conocía bien tras décadas de experiencia en África.
Luego vinieron los pasos de agua, la arena profunda y el barro pegajoso. Y mientras otros se veían en apuros, el Unimog se limitó a hacer aquello para lo que fue construido.
El Unimog no dudó. No luchó. Simplemente siguió adelante.
Ian van Staden, conductor del Unimog «Mfasa», Van Staden Transport
La decisión se tomó en algún lugar de esta ruta. Ya no había vuelta atrás. La familia compró su propio Unimog, y tan solo unos dos meses más tarde, «Mfasa» participó en la primera gran expedición.
Mfasa, un hogar móvil.
Desde entonces, el Unimog es mucho más que un vehículo para la familia. «Mfasa» es un hogar sobre ruedas. Ya sea en el mar, en la sabana, a orillas del río o en medio del desierto, allí donde «Mfasa» se detiene, comienza el siguiente capítulo. Siempre está preparado y listo, ya que el próximo viaje suele estar a solo una decisión. Para Ian van Staden, esta libertad es precisamente lo que más le atrae.
Técnica para cualquier terreno.
El hecho de que “Mfasa” cumpla esta promesa también se debe a la técnica y a una característica favorita que Ian van Staden no duda en mencionar: el regulador de presion de neumaticos. La adaptación de la presión del neumático durante la marcha permite ahorrar tiempo y aumenta el confort en caso de calor intenso y en trayectos difíciles. También valora los ejes pórtico, que proporcionan altura libre sobre el suelo y seguridad en rocas y terrenos accidentados.
El confort también es impresionante: los asientos con suspensión neumática y el tren de rodaje hacen que incluso las largas etapas por pistas accidentadas sean sorprendentemente relajadas. Y, a pesar de su tamaño, este todoterreno sorprende con su reducido diámetro de giro, una ventaja tanto en carreteras estrechas como en la ciudad.
80 años, una promesa.
Para Ian van Staden, el valor de esa confianza quedó patente en un lugar que no permite errores: el puerto de Eselbank, en Cederberg. Pendientes de hasta el 20 %, pasos estrechos, apenas margen de maniobra. Aquí cada metro cuenta. El Unimog recorrió la ruta con tranquilidad. Las marchas engranaban de forma homogénea, las ruedas mantuvieron un contacto constante con el suelo. En ese momento se hizo evidente una de sus mayores fortalezas: el Unimog no solo supera obstáculos, sino que cambia la perspectiva de lo que en realidad es un obstáculo.
Precisamente eso es lo que representan 80 años de Unimog: una promesa que se cumple fuera del asfalto. Así se cierra el círculo. Lo que comenzó como el sueño de dos hermanos en el lago Malawi, hoy en día permite a la familia van Staden desplazarse con seguridad por cualquier terreno y embarcarse en cualquier nueva aventura.