Un vehículo para cada aplicación.
La flota de Lobbe afronta numerosas tareas. Se utilizan volquetes con caja depositable en el suelo, cajas basculantes sobre rodillos, cargadores laterales, cargadores traseros y cargadores frontales. A esto se añaden vehículos aspiradores, vehículos combinados con dispositivo de pulverización, vehículos aspiradores de alta seguridad, barrederas, vehículos cisterna y furgonetas para la limpieza industrial. En función de la tarea, se utilizan, entre otros, el Atego, el Arocs, el Actros y el eActros con las superestructuras adecuadas. La amplitud y diversidad de su operativa se reflejan ya claramente en su flota.
Precisamente esta diversidad plantea elevadas exigencias a cada uno de los vehículos. El camión debe adaptarse a la superestructura y soportar la carga. Y debe rendir con total fiabilidad incluso cuando cada intervención deja poco margen de maniobra. Eso es precisamente lo que marca la diferencia para Lobbe en el día a día.
Para la limpieza de carreteras y la gestión de averías se incorporan vehículos especialmente especializados. Entre ellos se encuentran barrederas para la limpieza general de carreteras, así como barrederas de alta presión para la limpieza de superficies fresadas y de obras, así como máquinas de limpieza térmica de superficies que se utilizan para la eliminación automática de residuos de aceite. Es precisamente aquí donde se pone de manifiesto la perfecta integración entre vehículo, superestructura y aplicación en Lobbe.
Silenciosos en la recogida, potentes en el rendimiento.
La amplitud de la flota de Lobbe incluye también la recogida con bajas emisiones locales. Con un cargador lateral eléctrico basado en el Mercedes-Benz eActros 300, la empresa refuerza su apuesta por este ámbito. Esto demuestra que el parque móvil no solo cubre muchas tareas, sino que también ofrece soluciones ecológicas para el día a día de la recogida. La gama de flotas abarca desde soluciones de recogida con bajas emisiones locales hasta aplicaciones altamente especializadas en la gestión de averías.
La eliminación de vertidos de aceite como prueba de fuego.
El año pasado, Lobbe gestionó cerca de 1.400 intervenciones, de las cuales 850 correspondieron a la eliminación de vertidos de aceite. Esto demuestra una cosa: no se trata de una actividad secundaria. Forma parte del día a día.
Especialmente cuando hay aceite en la calzada, cada paso cuenta. En Lobbe, la planificación de cada intervención se realiza de forma completamente digital. La dirección de obra entrega la orden de intervención a través del iPad. Después, todo tiene que ir rápido. Porque en la carretera no solo se trata de limpieza. Se trata sobre todo de la seguridad y de una calzada que pueda volver a utilizarse rápidamente de forma segura. Para estas tareas, Lobbe apuesta, entre otros, por el Mercedes-Benz Arocs como barredera para limpieza de restos de aceite.